jueves, 16 de agosto de 2007

ADOLFO SAMPER: el merito de ser pionero.



Adolfo Samper, suena como a político...pues si que lo era, fue uno de los caricaturistas políticos más afamados que tuvo Colombia durante la primera mitad del siglo XX, y uno de los más talentosos junto con otros como Ricardo Rendón o Pepe Gómez. Además de que fue un gran pintor tiene el mérito de ser uno de los pioneros de la historieta en Colombia con “Mojicón” y “Misia Escopeta y Don Amacise” publicada en “Mundo al día durante los años 20.

Husmeando por ahí, en un mercado de las pulgas, tuve la fortuna de encontrarme con un viejo ejemplar de la revista Semana, con fecha del 16 de septiembre de 1950, donde había una entrevista al autor. En dicha entrevista el autor comparte un poco de su pensamiento con los lectores y hay algunas reproducciones de su trabajo.

Este bogotano nacido en 1900 y fallecido en 1989, trabajó en diversos diarios y revistas nacionales, convencido de que “en la vida uno no hace lo que quiere sino lo que le toca hacer” y que si bien era un excelente pintor e ilustrador, decidió dedicarse a la caricatura porque era lo que mejores y más inmediatos beneficios económicos le reportaba y como muchos tuvo que sacrificar su carrera de pintor para poder vivir. Pero la historia se lo ha reconocido.

Quiero reproducir aquí algunos apartes del artículo que plantea interesantes opiniones sobre la caricatura política:

“La caricatura se produce como un desacuerdo y no como un símbolo de identificación y conformidad: La función social de la caricatura consiste en poner en solfa una situación, en presentar el lado flaco de un orden establecido, en hallar dentro de lo solemne, lo ridículo, dentro de lo trascendental lo vano, dentro de lo serio, lo cómico.”

Samper supo matizar los protagonistas político de su tiempo al lado de los personajes comunes y corrientes y construir un cuadro preciso de las costumbres y sociedad de su época desde la perspectiva del humor gráfico.

Al inicio decíamos que su nombre nos sonaba a político, dos de sus hermanos si lo eran y como liberal asumió su labor como un activismo. “Esta forma de intervención representa para él dos cosas muy importantes: la expresión de su vocación de artista y el servicio de sus ideas. O lo que es lo mismo: participación en la lucha civil de su colectividad, con las armas que le han deparado la vocación y el estudio. La caricatura es su instrumento de combate, su forma de análisis y su procedimiento de expresión crítica respecto de cuanto le parece que no está bien, que es defectuoso o rematadamente malo.”

Y finalmente advierte: “La caricatura es a la pintura lo que el periodismo es a la literatura: una faena de improvisación, de esgrima intelectual, ágil pero eminentemente circunstancial, agradable pero fundamentalmente perecedera. La caricatura como la nota periodística, como el editorial, pierden sustancia con el tiempo y terminan pro morir olvidados. La supervivencia de la caricatura está ligada a la supervivencia de los hechos que la hicieron posible. (...)”

No hay comentarios: